domingo, 6 de abril de 2008

BOLÍVAR Y MONROE.
11-03-08
El golpe fue dado con extremada, con admirable puntería. Puntería en términos espaciales y en términos temporales. Ni un minuto antes, ni un minuto después de lo programado. Ni un metro más allá, un metro más acá. Fríamente calculado. No fue un incidente fronterizo, por la acción de algún intempestivo local. Fue un operativo cuidadosamente programado para que ocurriera precisamente cuando ocurrió, se desencadenará precisamente donde se desencadenó; y matara precisamente a quien, a quienes, mató. Asestado quirúrgicamente, como se dice ahora. Por eso, las disculpas reiteradas no pueden más que sonar a sarcasmo; y, claro, no resultaban aceptables.

El tema central del conflicto bolivariano (Colombia, Venezuela, Ecuador, con banderas casi iguales) tiene un nombre muy concreto: Ingrid Betancourt. Todo el mundo, en el área, sabe que si Ingrid Betancourt es finalmente liberada, arrasará en las próximas presidenciales colombianas. Lo saben los venezolanos, loa colombianos, los ecuatorianos. Lo sabe Álvaro Uribe, que sigue poniendo toda clase de obstáculos, muy mal disimulados, a las gestiones para su liberación; y, por supuesto, lo saben Bush y sus colegas. No hace falta estar especialmente dotado de sospechas para barruntar que la puntería del golpe estuvo basada en una muy detallada información transnacional.

Como ya es sabido el propio señor Kouchner, ministro de asuntos exteriores de Francia, confirmó lo que Uribe y sus colaboradores ya conocían en detalle: las negociaciones para la liberación de la doctora Betancourt y de otros rehenes estaban ya en una fase avanzada; se estaban llevando a cabo precisamente fuera de territorio colombiano y el enlace y plenipotenciario de las FARC era precisamente Raúl Reyes. El dirigente segundo en jerarquía de las FARC no se encontraba en misión de guerra, sino precisamente de paz y negociación.

Álvaro Uribe sabe con precisión que la zona selvática de Sucumbíos no es ningún “santuario” de la guerrilla, porque justo enfrente el territorio de Colombia pertenece a la zona ocupada por las FARC.

La liberación de Ingrid Betancourt tendría importantes consecuencias en Colombia y más allá. En primer lugar, una vez en la presidencia, significaría iniciar de inmediato un proceso, en serio, de paz y negociación con la guerrilla apodada terrorista, empezando por real desmantelamiento de los paramilitares financiados y auspiciados por los grandes terratenientes, ahora vinculados abiertamente con el gobierno, el ejército y la policía. En segundo lugar representaría el arranque de la reforma agraria, pospuesta desde el asesinato de Jorge Eliézer Gaitán en 1948 y que es la máxima y principal aspiración de las FARC y de los campesinos colombianos.

En el nivel regional tendría una mayor repercusión, porque representaría la incorporación de Colombia al gran bloque sudamericano de gobiernos nacionalistas en protección de sus recursos naturales y principalmente energéticos. Lo que los sustrae del control y voracidad de los grandes consorcios internacionales. No podemos ser ingenuos y quedarnos sin observar que en Colombia se libra una guerra geopolítica.

Dado el golpe, en la Cumbre del viernes se han bajado los ánimos caldeados, gracias a ala generosidad y talento político del presidente Rafael Correa y es muy probable que el “incidente fronterizo” sea superado. Sigue quedando, sin embargo, el tema central sin resolver. Pero la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), el ducto transcontinental de hidrocarburos desde Maracaibo a Tierra de Fuego y BANCOSUR siguen adelante.

Porque, mientras tanto, en la Cumbre Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA),en enero de este año se hizo oficial la constitución del banco con un fondo inicial de 1,500 millones de dólares. El texto explica el motivo: “el desplome de las acciones de las bolsas de valores, el estancamiento del sector inmobiliario y la tendencia alcista de las tasas de interés bancario pueden empeorar la situación y afectar las economías con elevada dependencia estadounidense”.

Simón Bolívar está aventajando a James Monroe.
Esteban Garaiz.

Entrevista sobre la política energética actual, en México.

Entrevista, que me hacen los periodistas Rubén Martín y Jesús Estrada, sobre la política energética en el actual gobierno.  https://mx.ivoox...