sábado, 5 de abril de 2008

INICIATIVA MÉRIDA:
DIPLOMACIA EN LO OSCURITO.


25 de Octubre de 2007


Hay que empezar por una verdad de Perogrullo: toda relación del Estado mexicano con otros países o con cualquier organismo internacional es una relación exterior. Verdad tan elemental parece que no le queda clara a doña Patricia Espinosa la Secretaria del Relaciones Exteriores, colaboradora directa del titular del Poder Ejecutivo Federal.

Porque también ocurre que la Constitución Política, que es la base y tronco de todo nuestro estado de derecho (que tanto cacarean nuestros funcionarios), dice expresamente en su artículo 76 que es facultad exclusiva del Senado de la República “analizar la política exterior desarrollada por el Ejecutivo Federal” y además “aprobar los tratados internacionales y convenciones diplomáticas que celebre el Ejecutivo de la Unión”.

No es aceptable en una verdadera república con real equilibrio de los poderes republicanos que los senadores mexicanos se enteren por notas periodísticas de fuentes secundarias del Departamento de Estado de los Estados Unidos de América acerca del “plan de ayuda” para la llamada “Iniciativa Mérida”, allí sí presentada al Congreso de los Estados Unidos por su presidente. No puede ser normal ni saludable que la Secretaria Espinosa –mi colega- haya orillado al senador Ricardo Monreal a que le ruegue “por el amor de Dios” que le permita el acceso a una copia del documento, que es según ella un simple “acuerdo de voluntades” o “declaración de intenciones mutua” entre dos soberanías.

Nadie pretende hacer menos un asunto de tanta trascendencia, como es el combate al narcotráfico, que sin duda afecta, no por igual, a ambas colectividades nacionales. Precisamente por eso. Es poco serio, y además claramente sofístico, que la señora Espinosa diga que no se trata de un tratado internacional o de una convención diplomática, como dando a entender que el asunto no es de la incumbencia del Senado mexicano. Andamos mal en cultura republicana.

Del otro lado lo tienen muy claro. Dice el Departamento de Estado, que es la dependencia federal estadounidense para sus relaciones exteriores, que la aprobación del plan de ayuda antinarco a México “es vital”, se entiende que para ellos. Dicho de otro modo, se trata de ayudarnos a que les ayudemos a que no se les cuele tanta droga como su gente demanda con desesperación.

Díganme ustedes si éste no es un asunto que involucra seriamente nuestras relaciones exteriores, que establece muy graves e ineludibles compromisos mutuos, como para que sean del conocimiento y análisis previo, subrayo: previo, y detallado por parte del Senado de la República.

Insisto: del otro lado el Presidente George W. Bush sí presentó el lunes 22 de octubre oficialmente un plan de ayuda antinarco para México, pidiendo de inicio una partida de 500 millones de dólares para 2008. Más aun: en el considerando se afirma que “ la violencia creciente y la impunidad arriesgan las instituciones democráticas y afectan el crecimiento económico de nuestros vecinos más cercanos”, o sea nosotros los mexicanos.
No se necesita ser un perspicaz analista para darse cuenta que el señor Bush está hablando de nuestra convivencia interna nacional; o si quieren, lo digo de otro modo: de nuestra soberanía.

Evidentemente el tema central no es el del presupuesto. El embajador Sarukhan representante de México ante el gobierno de Washington, ha dado a entender que las erogaciones mexicanas, ya comprometidas en privado, para no decir en lo obscurito, saldrán de las partidas presupuestales ordinarias, eventualmente autorizadas por el Congreso para los próximos años. Allí sí se ventila, y desde ahora, en la instancia federal del caso y se somete previamente a su aprobación. Del lado nuestro es decisión unilateral y sin ninguna transparencia. Nada le costará a algún vocero del Ejecutivo decir que, por supuesto, dicho gasto estará sujeto a la aprobación, en su caso, del Poder Legislativo.

Mientras tanto, la solicitud formal de Bush a su Congreso dice textualmente que “ una débil seguridad fronteriza, un débil estado de derecho ( ¿ nos sabrá algo? ) y fuertes redes transnacionales de crimen aumentan el riego de terrorismo”.

Otra vez la mula al trigo. Por ello esta “iniciativa”, que ingenuamente pretende la Secretaria Espinosa sustraer a la consideración del Senado de la República, tiene una importancia muy superior a cientos de tratados internacionales rutinariamente presentados a la ratificación senatorial.; e incluso representa vinculaciones trascendentes, que afectan crecientemente nuestra soberanía nacional. Entre todos tenemos que ser muy conscientes de que esto está ocurriendo crecientemente e incluso aceleradamente.

Nosotros no hemos invadido a nadie. Desde Filisola en 1822 cuando el Imperio mexicano se creía superior a cualquiera y con ínfulas para imponer su voluntad a los centroamericanos. El terrorismo no es nuestra prioridad nacional. Tenemos 50 millones de pobres.
Esteban Garaiz.

Entrevista sobre la política energética actual, en México.

Entrevista, que me hacen los periodistas Rubén Martín y Jesús Estrada, sobre la política energética en el actual gobierno.  https://mx.ivoox...