jueves, 3 de abril de 2008

EL GRAN PENDIENTE

16 de octubre de 2007


Muchos y severos pendientes tiene todavía nuestra convivencia nacional: la corrupción corroe no sólo nuestras instituciones sino toda nuestra vida ordinaria; la procuración de justicia es un absoluto desastre y la impartición de la misma justicia es venal, engorrosa y desesperantemente lenta; las instituciones de seguridad social están quebradas, escasean hasta las medicinas, no aumenta la cobertura real y sigue sin resolverse el problema de las pensiones; la mortalidad infantil continúa inexplicable e inaceptablemente; la educación pública mediocre o peor; el narco empapa nuestras instituciones y nuestra vida ordinaria; millones de familias sobreviven en viviendas irregulares asentadas en zonas de riesgo; los ingresos familiares se achican y desinflan por decenios y reducen, en vez de ampliar, el mercado interno que nos haga crecer ; la investigación científica y tecnológica, que era orgullo del Instituto Mexicano del Petróleo, del de Investigaciones Eléctricas, del Poli; la UNAM y otros, cada día con menos recursos para su esfuerzo; y así podríamos seguir por largos etcéteras.
Pero hay un pendiente de origen y raíz que es en realidad nuestra malformación congénita: la conquista con despojo y la independencia sin desconquista.
Cada año, en octubre, se recrudece la antigua polarización. No es un tema meramente ideológico de enfoque intelectual. Es un asunto vivencial, anímico, con agravios reales, históricos y presentes en la carne.
Mientras unos, cada día menos, siguen festejando el Día de la Raza, la Hispanidad, la lengua, la religión y la civilización, para otros la conmemoración representa agravio, dolor, despojo, injusticia, genocidio material y cultural; y también rebeldía.
Hay más de 10 millones de indígenas en nuestra Nación; indígenas hablantes, sin hacer mención de su aportación genética y cultural a nuestra nacionalidad mestiza. Esos mexicanos naturales, originarios, son, en lo general, los más marginados. Porque la marginación económica, social, educativa, sanitaria, de comunicaciones y de oportunidades comienza por la marginación geográfica.
Voy a parafrasear: cuando llegaron los invasores, ellos poseían el evangelio y los naturales poseían la tierra. Cincuenta años después la situación se había alrevesado: los naturales poseían el evangelio y tenían garantizado el cielo; y los invasores poseían la tierra; y pusieron a los indios a trabajársela; los más rebeldes fueron orillados a las montañas estériles y a los pantanos del trópico.
Trescientos años después llegó la insurgencia: se quería abolir la esclavitud, los tributos asfixiantes y, todavía peor, se quería recuperar la tierra. Los potentados y jerarcas de la Iglesia inventaron en el complot del templo de la Profesa la Independencia Trigarante. Las tierras siguieron en manos de los descendientes de los peninsulares expulsados.
La Nación reventó en 1906, 1910 y 1913 y consolidó sus nuevas instituciones en 1917. Una larga, engorrosa, desigual y chapucera reforma agraria devolvió tierra y libertad a los peones e incorporó a la vida nacional a la mitad de su prole. Los indígenas siguen hoy todavía acosados en su vida, sus escasas tierras y sus recursos naturales de superficie ( porque nadie ha puesto en discusión la propiedad originaria de la Nación sobre el subsuelo). Pregúntenle al gobernador Bours, a Ulises Ruiz y Juan Sabines.
De los Acuerdos de San Andrés ni hablamos. Ahora el Gobierno Federal acaba de firmar la Declaración Universal de los Derechos Indígenas, que incluye expresamente el respeto a sus territorios y a sus recursos naturales. A ver si ahora el Poder Legislativo deja de escurrirse e incorpora entre los derechos indígenas el que era y sigue siendo el tema central, de Emiliano Zapata, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, de los Acuerdos de San Andrés y de todas las comunidades indígenas: la tierra y sus mermados recursos.
La reunión de estos días en Vícam, Sonora, en la acosada tierra yaqui, es una nueva perspectiva para la toma de conciencia de los indígenas y de toda la Nación.
Esteban Garaiz


(Para el periodico Público)

Entrevista sobre la política energética actual, en México.

Entrevista, que me hacen los periodistas Rubén Martín y Jesús Estrada, sobre la política energética en el actual gobierno.  https://mx.ivoox...