martes, 19 de mayo de 2020

Los pueblos originarios del Sur de Jalisco

Para Milenio

Esteban Garaiz

03 de marzo 2020

 

No es sólo la deuda histórica insolvente. Es mucho peor: es que el despojo continúa; es que el atropello sigue; es que el asesinato de dirigentes defensores de su territorio y de bienes de la Nación es cosa de todos los días.

Es que la Guardia Nacional no se da abasto, y todavía ni se asoma por allí; es que quienes están a cargo oficial son cómplices, al menos por grave omisión en su comodidad irresponsable de Autlán…y de Guadalajara, y de la Ciudad de México.

Es que en ese silencio, que es complicidad, están incluso jerarcas religiosos. Es que también está entre los saqueadores una de las tres fortunas más grandes del mundo: la de Arcelor Mittal, la transnacional siderúrgica más fuerte del planeta.

A Mittal: los canallas de los últimos 40 años le malvendieron (casi le regalaron) la Siderúrgica Lázaro Cárdenas Las Truchas; la que había sido visionariamente planeada y construida por la rectoría económica del Estado mexicano para garantizar a la industria metal- mecánica privada mexicana, el insumo libre de los vaivenes, no del libre mercado de la oferta y demanda, sino al revés: libre de las presiones dominantes del gran oligopolio financiero industrial, con sede ya saben dónde.

La que fue concebida como columna de la soberanía económica de México (sin muros) al tú por tú y con comercio libre, se volteó para ser hoy un eslabón más de dependencia al poder transnacional, que ya reta abiertamente a la Organización de las Naciones Unidas.

Reiterando: ahí la Refundación ya acordada en el Congreso de Jalisco, no sólo tiene una abultada deuda histórica con esos pueblos jaliscienses originarios (despojados hasta de su idioma propio) sino que primero hay que cortar la hemorragia.

Porque, además de la posesión comunal de tierras, bosques y aguas, están los recursos del subsuelo de propiedad nacional. Están también los destrozos, difícilmente reparables, de grandes espacios naturales en posesión de las comunidades; y para su vida.

Están también los crímenes cometidos y amenazados, de los defensores de su pueblo.

Por todo esto, la Refundación tiene al frente una delicada tarea que debe ser concertada con la competencia federal; y en la que hay inocultables responsabilidades estatales, que hay que tomar por los cuernos.

Nada nuevo bajo el sol: el próximo 5 de abril se conmemora el centenario de 13 indígenas asesinados en el río Marabasco por caciques de Mamey, Colima.

El tema central: el Consorcio Minero Benito Juárez – Peña Colorada S.A., establecido por la rectoría económica del Estado en 1967, y privatizado por Carlos Salinas   a la italoargentina Ternium y a Mittal, es hoy, en esas manos, la causa directa de toda clase de atropellos a los habitantes de esos pueblos y a su entorno.

La Recomendación 122/95 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos sigue pendiente.

También ahí la Refundación urge. El Consejo Autónomo de Autoridades Nahuas Tenamaxtla de Ayotitlán (CAANTA) y la Red Jalisciense de DH   esperan justicia.

La clara definición de los límites del Estado es parte esencial de la Refundación; en esa zona resulta urgente hacerla efectiva con presencia de seguridad pública.

 

 


Entrevista sobre la política energética actual, en México.

Entrevista, que me hacen los periodistas Rubén Martín y Jesús Estrada, sobre la política energética en el actual gobierno.  https://mx.ivoox...